Debido a la facilidad que nuestros smartphones nos ofrecen, generalmente siempre tendemos a dejar nuestras sesiones abiertas en las diferentes cuentas que tenemos tales como Facebook, Instagram, Twitter, correo electrónico, entre otros, sin pensar en el riesgo que corremos al tener configurado nuestro dispositivo de esa manera, pero, ¿hasta dónde llegan algunas instituciones gubernamentales para obtener información?

En esta era donde el mundo digital permea casi que cada ámbito del planeta, es importante reconocer que los riesgos tambien hacen parte de este mundo y que no todo es tan maravilloso como aparentemente lo hacen ver, pues no estamos excentos de que nos monitoreen permanentemente.

Un ejemplo contundente de ello es el FBI en Estados Unidos, pues con el pretexto de “rastrear criminales” abusan indiscriminadamente de la información personal de los ciudadanos, obteniendo todo tipo de datos de las personas y publicándolas sin consentimiento alguno, vulnerando de manera contundente la privacidad de los habitantes en este país, lo peor de todo, es que nadie puede decir nada, pues estaría en “contra” del buen uso de dichos recursos.

No muy lejos, en Colombia están implementando modelos de rastreo y acceso a la información a través de los celulares y todo tipo de dispositivos móviles, dejándonos expuestos y sin protección alguna para proteger nuestra información personal.

Realmente, ¿dónde quedan nuestros derechos?